Como terminé amando algo que a primera impresión ni me llamó la atención

Esta es una anécdota del poder de contar una historia.

Tengo una fascinación por Field Notes.

Si me han llegado a conocer en persona o virtualmente, si han llevado algún curso conmigo o si han estado en una conversación de más de 20mins conmigo lo saben. Amo los Field Notes.

Son cuadernitos para tomar apuntes y los hace una empresa que comenzó Aaron Draplin, mi diseñador favorito. Me gustan porque son útiles, pero además porque están hechos con una atención al detalle impresionante. De alguna manera me inspiran a hacer cosas no por ganar más, sino por expresarme y expresar historias de la mejor manera posible.

De hecho estoy suscrito a un plan anual en el que me llegan las 4 ediciones especiales que hacen cada año. Es mi “despilfarro”, es mi lujo. ¡Y ayer me llegó el correo de la nueva edición!

Y….no me gustó.

No me llamó para nada la atención.

Para que se den una idea, estas son las ediciones que más me han gustado últimamente:

1. Trail: traía una brújula épica. | 2. Elementos: oro, plata y bronce. | 3. Clandestine: negro sobre negro con un “cypher” para escribir mensajes en código. | 4. Campfire: con parches e instrucciones de boy scout.

Y esta es la edición nueva:

Unos vegetales. Meh. Además son vegetales de otoño gringo, como que no puedo relacionarme tanto con eso. Pero bueno, son Field Notes y soy coleccionista así que…ok.

Y después vi el video. ¡Y todo cambió!

Para cada edición el equipo de Field Notes hace un video contando la historia. Y el video de esta edición me tocó fibras que no sabía que unos dibujos de calabazas me podían tocar.

El artista de la edición es John Burgoyne y el video comienza con él diciendo que desde que tenía 3 años lo único que quería hacer era dibujar.

John es un señor de unos 70 años que dice que lo que más le gusta dibujar es todo, porque si está dibujando está feliz y habla de su proceso con una voz de señor sabio. Tiene un bigote blanco y unos anteojos épicos. Y se nota lo épico que se siente acerca de dibujar. Habla de cómo comenzó a dibujar comida para una revista de cocina. Y yo quiero ser amigo de John.

Quiero hacer amigo de John para aprender a tener una vida como la que tiene. Por lo menos aprender algo de cómo logró crear una vida que ama alrededor de su trabajo. Estoy seguro que tiene que tener miles de tips y sabiduría qué compartir, y tal vez me enseñe a dibujar calabazas.

Pero no puedo ser amigo de John. Por lo menos no lo veo tan fácil, tendría que irme a vivir a Massachussets donde él vive — ya dejó claro en el video que no es computadoras y que nunca va a dibujar en una computadora.

Pero sí puedo de alguna manera acercarme a John. Puedo recordar su historia, puedo aprender e inspirarme de él.

Comprando los Field Notes que él diseñó.

Cada vez que los vea puedo acordarme de él. Cada vez que los vea puedo buscar más información de su vida, ver más de su trabajo.

Y ahora tengo esta historia que puedo contar.

Contar una historia no es bueno, es clave.

El diseño de los Field Notes es subjetivo. Al igual que a mí no me llamaron la atención cuando los vi a otra persona le pueden haber encantado. ¿Queremos depender de esa subjetividad para distribuir nuestras ideas?

Las historias son mucho menos subjetivas. Las historias hablan de transformación humana, de crecimiento, de alegría, de dolor, de lo que es ser una persona. Independiente con la corriente visual que nos guste, todos podemos entender y engancharnos a estas historias.

Consuman los productos que cuenten las historias que más resuenen con ustedes. Y cuando tengan ideas que quieran distribuir o productos que quieran vender: ¡cuenten la historia! No saben cuando van a lograr converte un “meh” en un “¡sí!”.

Escribiendo de la parte humana y práctica de creatividad, innovación y nuevos negocios. Creador de Épico Workshops, incubadora OpenLab, Side Project Camp.

Escribiendo de la parte humana y práctica de creatividad, innovación y nuevos negocios. Creador de Épico Workshops, incubadora OpenLab, Side Project Camp.